La carne vacuna sigue perdiendo terreno en la mesa de los argentinos. Según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra), el consumo per cápita cayó a 47,5 kilos por habitante al año, el registro más bajo de las últimas dos décadas.
El principal motivo es el impacto de los precios sobre el bolsillo. Aunque en mayo la carne aumentó apenas un 0,1%, en los últimos doce meses acumuló una suba del 57,9%, muy por encima de la inflación general.
Mientras tanto, otras opciones ganan espacio. El pollo registró un aumento interanual del 38,9% y el cerdo del 23,6%, manteniéndose mucho más accesibles para las familias.
Actualmente, un kilo de carne vacuna ronda los $18.500, mientras que el cerdo cuesta cerca de $9.100 y el pollo unos $5.000. La diferencia llevó a muchos hogares a cambiar hábitos de consumo para sostener el gasto en alimentos.
Pese a la caída del mercado interno, las exportaciones crecieron un 5,1% durante los primeros cinco meses del año, impulsadas principalmente por la demanda de Estados Unidos.
Fuente: Ámbito

